El proceso de electrocoagulación es muy similar a un tratamiento químico típico de coagulación pero utilizando energía eléctrica. Ambos procesos tienen por objetivo la desestabilización de los coloides contenidos en un agua y se diferencian en el modo de adición del reactivo: en coagulación convencional el reactivo se añade como sal y en electrocoagulación se genera a partir de un metal.

Mediante la electrocoagulación se consigue eliminar materia orgánica reduciendo DQO y DBO5, eliminación de metales pesados por proceso de óxido-reducción, eliminación de sólidos en suspensión y coloides, eliminación de dureza del agua mediante precipitación de cationes calcio y magnesio y eliminación y desinfección de bacterias, virus y parásitos.
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