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TRATAMIENTO DE AIRE CON OZONO

El ozono realiza su acción destructora, de tres formas: 

  • Acción oxidativa en la cual, intervienen un solo átomo de oxígeno. (potencial de oxidación Eo=1,5 v.) 
  • Por ozonolisis, con formación de ozonuros (RO3 ). Interviene en este caso la molécula entera de OZONO sobre las sustancias orgánicas. Estos ozonuros son muy inestables destruyéndose en compuestos distintos al de la molécula orgánica que intervino en su formación. 
  • Catalizando el efecto oxidante del O2 que no ha intervenido en la formación de OZONO . En este caso el oxígeno juega el papel más importante. 

Las reacciones del primer apartado son oxidantes simples, con alta velocidad de reacción (prácticamente instantáneas). 

Las otras expuestas en los apartados B y C son bastante complejas y lentas necesitándose concentraciones elevadas para que aparezcan de una manera detectable.

Debido a estas propiedades los efectos del ozono en tecnología ambiental son los siguientes:

ACCIÓN BACTERICIDA

El ozono produce un fuerte efecto desinfectante en microorganismos que puedan estar presentes en el ambienten, ya sean virus, bacterias, hongos, esporas, etc. Mediante el tratamiento con ozono evitamos por tanto el comunmente llamado mal del edificio enfermo, donde se producen jaquecas, conjuntivitis así como alergias, epidemias de resfriados, gripes etc, conseguiendo una correcta esterilización del local.

ACCIÓN DESODORIZANTE

La acción desodorizante del ozono , no es debida a un simple efecto de camuflaje del olor, sino que se trata de una verdadera destrucción química de éste. 

El aire existente en un ambiente público cerrado, donde existe mucha afluencia de público, se va enrareciendo al ir disminuyendo el contenido del oxígeno. Se ha demostrado, que con concentraciones de ozono del orden de las 0.01 p.p.m., se puede rebajar el número de renovaciones de aire en cualquier local cerrado. Mediante un tratamiento adecuado con la producción de ozono necesaria podremos conseguir una eliminación eficaz de toda aquella materia orgánica presente en el aire que es responsable del mal olor.

Esta eliminación de olor se hace especialmente efectiva cuando se trata de materia orgánica lo cual hace este tratamiento muy eficaz para lugares tan cotidianos como hoteles, cafeterías, restaurantes, aseos, vestuarios o incluso en un coche o una autocaravana, donde puede haber ambientes cargados y con humo de tabaco.

El tratamiento con ozono es muy eficaz para eliminación de olores en industrias de cría de animales, granjas, industrias lácteas y fabricación de quesos, fabricas de curtidos, eliminación de olores en fosos de purines.

ACCIÓN CONSERVATIVA

El uso del ozono en la conservación de alimentos es una práctica común a la vez que efectiva, ya sea a temperatura ambiente, o en cámaras frigoríficas. Desde hace algún tiempo se viene aconsejando el empleo de ozono en como medida higiénica de seguridad, en los depósitos refrigerados de alimentos, cámaras frigoríficas de restaurantes, supermercados, medio de transporte, etc. Siendo concentraciones requeridas en estos casos no superiores a 3 partes por millón en volumen.  

Los objetivos esenciales de la ozonización en la conservación de alimentos, son dos: 

1)      La asepsia de los locales de manipulación de alimentos de conservación y de distribución. 

2)      La desodorización absoluta de los locales y supresión de la transmisión de los olores. 

En lo que se refiere al primer objetivo, el OZONO activo asegura la destrucción de los numerosos microorganismos, que pululan en la superficie de los productos alimenticios, antes de introducirlos en las cámaras frigoríficas. Esta contaminación empieza inexorablemente al iniciarse las operaciones de manipulado y transporte. 

Como ya es sabido, la refrigeración no resuelve todo el problema de la conservación. Inmoviliza los gérmenes de putrefacción, pero no destruye a ninguno. 

Mediante el OZONO al ser destruido todo germen periférico, las mercancías, carnes, pescados, frutas, hortalizas, etc. Se conservan perfectamente y, al salir de las cámaras frigoríficas, son muchísimo más aptas para sufrir posteriores manipulaciones.  

El otro objetivo consiste en la supresión de los olores. Cualquiera que sea la mercancía almacenada, las cámaras estarán siempre disponibles sin riesgo alguno, y la presencia de algún producto en mal estado dejará de ser un problema, puesto que el ambiente Ozonizado evita el contagio del resto. 

El Ozono nunca presenta contraindicaciones, solamente ventajas. No olvidemos que, después de realizar su misión bactericida y desodorizante, se convierte nuevamente en oxígeno al mismo tiempo que permanece a modo de guardián, destruyendo cualquier nuevo foco de contaminación procedente del exterior de la cámara de almacenaje.

El ozono en las frutas:

La fruta es uno de los tipos de alimento más delicado a la hora de la conservación y almacenaje. Es por ello que merece ser objeto de especial atención y mayores cuidados.

Hay variedades de frutas que entran en putrefacción en poco tiempo. Contienen un porcentaje de agua alrededor de un 90 %, lo que hace que el ambiente de las dependencias de almacenamiento tengan una elevada humedad relativa. Estas proporcionan el medio más adecuado para el desarrollo de colonias de gérmenes, así como el favorecimiento de fermentaciones. Esta confluencia de circunstancias es la causa de olores desagradables, empeoramiento del aspecto y presentación de la fruta y lo que es más importante, después de vaciado el local es necesaria una completa desinfección, para eliminar los gérmenes y mohos de la partida anterior y evitar el contagio a la nueva.

El OZONO no solamente preserva a la fruta de la formación de mohos y colonias de bacterias, sino que mantiene los locales desinfectados, evitándose de esta manera las costosas desinfecciones que estos requieren entre dos remesas consecutivas.

El OZONO retrasa la maduración de un 20 a 30 %, lo que permite prolongar considerablemente el tiempo de almacenaje.

Por su acción desodorizante, el OZONO destruye los gases etilénicos, que producen la mayor parte de las especies (los cítricos son buen ejemplo de este hecho), impidiendo que se transmitan sabores de unas especies a otras.

Es aconsejable comenzar el proceso de ozonización , ya desde el transporte así como en los envases, portadores de un considerable porcentaje de gérmenes y mohos. De esta forma, la fruta llegará a las cámaras en perfecto estado.

En algunas variedades es muy efectiva una ozonización intermitente, por ejemplo en las manzanas. La dosificación en estos casos oscila entre 1 a 3 p.p.m/v.

Está comprobado que con el empleo del OZONO disminuyen, considerablemente las pérdidas de peso, al mismo tiempo no se produce ninguna alteración en el sabor y aroma de la fruta, por el contrario, se acentuará.

El lavado de la fruta con agua ozonizada evita la aparición y propagación del penicilium, hongo responsable del moho que aparece en las frutas.

En esta foto puede apreciarse unas clementinas dañadas por la aparición del penicilium.
Mediante un lavado con ozono (clementinas de la izquierda) se evita la propagación del penicilium como puede verse en las dos clementinas de la derecha que no están tratadas con ozono, y por tanto, evitamos también que la fruta termine de dañarse del todo.
Mediante un tratamiento prolongado con ozono se consigue eliminar el penicilium de la fruta, cicatrizando la parte dañada y evitando el contagio a otras piezas.

 

El ozono en las carnes y pescados:

Las carnes, junto con el pescado, tal vez sean los productos más perecederos. Para su conservación y almacenaje se requiere el frío y la congelación; pero no basta con esto. Los gérmenes y mohos que habitan las superficies y que han sido paralizados mediante el frío de las cámaras frigoríficos, vuelven a recobrar su vigor, a ser sacada la mercancía de éstas.

El OZONO destruye estos gérmenes dañinos, garantizando una asepsia total en la carne.

Es conveniente la Ozonización desde el primer proceso que experimenta la carne, ya desde el trocado, transporte, congelación y conservación, hasta el momento de su consumo.

Con el OZONO se obtiene además un mejor aspecto y presentación de la mercancía, al impedir la formación de mohos y la putrefacción. Así como una desodorización de las cámaras, con la consiguiente ventaja para el personal de mantenimiento de las de las dependencias.

Estimula la acción digestiva de las encinas, con lo que se consigue una carne más blanca, actuando sobre los tejidos musculares y conectivos de la misma.

La concentración más conveniente es do 2.5 a 3 p.p.m. a una temperatura entre 1 a 3 ºC y una humedad relativa del 90%. Una mayor concentración oxidaría las grasas produciendo olor desagradable.

En el proceso de congelación se recomienda una dosificación de 2 a 3 p.p.m. siendo suficiente 1 p.p.m. en la posterior conservación.

Es así mismo muy eficaz la Ozonización intermitente, consiguiéndose excelentes resultados con una dosificación de 5 mg. O3 /m3 durante dos horas diarias y 2 a 3 mg/m3 durante el resto del día.

De esta forma se obtiene un considerable aumento en el tiempo de almacenaje y una disminución en las pérdidas de peso.

Después de 4 días a 3 ºC h.r. de 65 % (para evitar el pegado) se observó una pérdida de un 10 % en peso, mientras en un ambiente Ozonizado y en el mismo período de tiempo con una H.R. de 84 a 90 % se observó un 4 % de pérdida.

En el pescado y el marisco, el ozono además suprime el olor característico que en ocasiones puede ser desagradable dando un saludable aspecto a los pescados.

El ozono en la fabricación de quesos y su uso en queserías:

En la curación de los quesos es necesaria una humedad relativa elevada, del 80 % al 97 %. En estas condiciones el queso es especialmente propenso a la formación de moho que, posteriormente, será necesario eliminar mediante lavado y raspado a fondo, para que no decaiga su aspecto. Estas circunstancias ponen límite a la humedad relativa, tan imprescindible en su curación.

El Ozono , al impedir la aparición de mohos, permite trabajar a humedades elevadas con la consiguiente disminución de la pérdida en peso y el ahorro en el trabajo de raspado. Hace posible una mayor densidad en el almacenaje, al mismo tiempo que suprime los olores evitando las molestias al personal.

La concentración de Ozono requerida en estos casos es de 1 p.p.m./v. Diversos ensayos han manifestado que, con esta dosificación, a una temperatura de 16 ºC y una H.R. del 80 al 85 %, se ha prolongado el tiempo de depósito durante más de 11 semanas, sin que se manifieste la presencia de mohos visibles.

El ozono en la conservación de huevos:

Las cámaras destinadas a almacenamiento de huevos, han de tener una humedad relativa del 90 % a fin de evitar las pérdidas y contracciones que estos experimentan a través de las porosidades de las cáscaras por evaporación.

Como hemos dicho en otras ocasiones, esta elevada humedad constituye el principal problema, en tanto que es el medio ideal para la formación de mohos y gérmenes que conducen a la putrefacción.

El OZONO , una vez más viene a resolver este problema, impidiendo dicha formación y prolongando el período de almacenaje sin presentar disminución alguna en calidad y aspecto.

Durante 8 meses, se han almacenado huevos sometidos a una dosificación de OZONO de 1,5 a 3 p.p.m./v., y no han presentado ninguna diferencia respecto a los huevos frescos, naturales o cocinados, con la particularidad que los primeros están totalmente exentos de mohos y gérmenes nocivos.

Para más informacion sobre el ozono visite la siguiente documentación:

 

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Agua ozonizada